-Padre nuestro que estas en el cielo...- comenzó a rezar la señora que no entendía la situación, como un hombre decente y tranquilo pasaba a convertirse en un contenedor de almas para demonios, el trabajo de satanás estaba aumentando en el mundo, solo los rezos y el fervor del cristiano podrían apaciguar a los malditos, la casa del señor seria el refugio eterno, jamás el mal entraría por esa puerta a hacer daño a nadie que buscara la protección de Dios, asi pensó Camile, en la capilla en algún lugar boscoso de Canadá - Amén- terminó su plegaria y se sintió plena y segura, se levanto y un relampago la hizo notar en la misma imagen de Cristo la sombra con figura de hombre, en la puerta de la capilla con ojos blancos y sangre en la boca y colmillos ,Patrick Haussen miraba a su suculenta presa rezando por su vida, hinchó su pecho gritando como un depredador enfadado... Camile no desesperó, se levantó ante la bestia, acercandose a la figura de Cristo, rezando por su buen recibimiento en el cielo -Dios apiadate de esta alma en pena, que sufre una terrible maldición, llevanos junto a tu gloria y por siempre te seremos fieles aqui y en la muerte...- continuó la ferviente Camile.
En el aire ya caía Patrick en su estado de bestia frenetica, junto en frente de Camile, dispuesto a destrozar y alimentarse hasta quedar saciado... sin embargo empezó dentro de su perdición a escuchar el rezo de Camile... retrocedió y sus ojos volvieron en sí -dejame!! ARGHHH!!! alejate de mi!!- gritó quemandose lentamente y retrocediendo hasta salir de la capilla, buscó rapidamente por donde escapar y huir de la llama divina, de una Fe verdadera...
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